Recuerdo la primera vez que me lo
presentó mi hermana. Tenía él unos 25 años, y trataba de encajar en la familia,
haciendo gala de un “Humor” un poco simple (su ídolo era Polo Polo).
Pero
era risueño. Con el tiempo se convirtió en el esposo de mi hermana. Tenía cierto
carisma, y a pesar de tener una edad similar a la mía, teníamos nuestras diferencias.
Varias veces me ayudó con la descompostura de mi auto, y yo lo fui a sacar una
vez de la cárcel, cuando en año nuevo lo detuvo un reten policiaco, pues venía
de celebrar con su familia, y traía aliento alcohólico.
Lo que más recuerdo de él, fue
cuando hicimos un viaje por separado hasta Ciudad Victoria, Tamaulipas, mi
ciudad natal. El llegó en avión esa vez, y yo, me fui con mi ex esposa, mi hija
y mi suegra, en automóvil. El automovil era de mi hermana, que también había ido, pero en el
carro de mi madre, ayudándola a manejar, junto con mis pequeños hermanos y su
hija Camila. Esa vez, como no cabía mi cuñado ya, el juntó un dinero meses
antes, y se fue en avión, su primera (y creo que única vez en avión).
En Ciudad Victoria, cierta tarde
fuimos varios familiares al “Estadio”, un área de varias hectáreas, con estadio
profesional de futbol, parque de beisbol, albercas, y canchas para practicar
basquetbol, que se llenan por las tardes de ciudadanos victorenses.
Llegamos él y yo, a donde estaban
dos personas jugando.
- Drago y Luis: Eh compas? Les
jugamos una reta?
Las otras dos personas se
quedaron viendo entre ellos, para luego decirnos:
- No gracias, ya mero nos vamos.
Rechazados, buscamos a otras
personas que estuvieran jugando, pero casi todas estaban completas. Lo
intentamos una vez más con los mismos:
- Drago y Luis: Un partido rápido nadamas.
De nuevo se voltearon a ver entre
ellos:
- Bueno, un juego.
Nos dieron el balón… y creo que
fue de las pocas veces que lo tocaron en el partido.
A pesar de que nunca habíamos jugado
Luis y yo juntos, parecía como si tuviéramos toda la vida haciéndolo. Hicimos
varias jugadas, combinaciones, cubríamos, atacábamos. Los hicimos polvo.
Quedamos 21 a 1, favor nosotros.
Veníamos de Chihuahua, de los
estados considerados “Basquetboleros”, nada pudieron hacer.
Les dimos las gracias y nos
fuimos con la demás familia, a comprar elotes y aguas frescas.
Tiempo después, regresando a Juárez, tuvimos nuestras diferencias, insultos, y malos momentos.
Tiempo después, regresando a Juárez, tuvimos nuestras diferencias, insultos, y malos momentos.
Varios años después, se divorció
de mi hermana, y se volvieron a juntar, tambien, años despues, viviendo ésta vez en unión libre.
Le regresó un antiguo cáncer que padeció
en su juventud, y recibió muchos tratamientos que le daban pocas esperanzas de
vida.
Incluso yo, olvidando asuntos
pasados, fui a donarle sangre como parte del tratamiento que estaba recibiendo.
Sin embargo no fue suficiente, y
hace un mes, Luis Contreras Mata, dejo de vivir, perdiendo el partido final
contra la Leucemia, en Ciudad Juárez.
Ayer, me visitó mi hermana, quien
ya está resignada y de mejor semblante que los días posteriores a la muerte del
padre de sus dos hijos.
Me trajo a regalar una bolsa con pertenencias
de Luis, gesto que acepté, y de entre las cuales vi este hermoso par de tenis
originales, que me recordó aquella tarde donde mi ex cuñado y yo olvidando
malos momentos y cuestiones personales, y en equipo logramos, poner “en alto el
nombre de Chihuahua”, en basquetbol.
Será un honor usarlos, y
recordarte, dondequiera que te encuentres. Y te digo que nos fuimos sin
rencores, en paz, y algún día volveremos a hacer equipo, en una mejor vida.
Hasta entonces Luis…




