domingo, 9 de octubre de 2016

LA BICICLETA.

(HISTORIA DE MIEDO).




Nueva, recien salida de la tienda, fue el regalo perfecto para mi sobrina Camila con motivo de su cumpleaños de hace 4 días. Su madre, mi hermana, se la compro de una buena marca y de un precio quizás un poco elevado, pero valía la pena, pues era el "regalo mayor" que recibiría, siendo que en esta ocasión no le había celebrado su cumpleaños con una fiesta.

De colores apropiados para una niña, asi como su asiento y forma del cuadro de la bici, lo que mas me llamó la atención fue el timbre que estaba en un manubrio y que mi sobrina desde que la usa toca una y otra vez. Es ese sonido del timbre, como una campanilla, agudo, metálico, característico, el cual suena y resuena en las veces que anda mi sobrina en el patio de la casa de mi madre, lugar donde se queda guardada la bici, pues es aquí donde mi sobrina Camila pasa más tiempo, y donde el patio es más grande para que pueda andar alegremente. 

Ese mismo patio que una amiga de mi hermana la cual es "vidente", detecto una sensación extraña, no solo en el patio, sino en toda la casa, un "ente" que habita nuestro hogar, y que es mas notorio en ciertas partes de la casa, sobretodo en una habitación y en el patio, donde la señora jura y perjura que una fuerza maligna propició un suceso, el cual no le queda claro, pero fue algo maligno y negativo.

Anoche por el calor que se vive en Juárez, volví a dejar la ventana abierta de la habitación que comparto con mi hermano, para que entraran las escasas brisas frescas de fuera. Quede dormido desde temprana hora de la tarde y desperté entre 1 y 2 de la mañana. 

Desde la ventana que da al patio, y estando yo en el segundo piso, pude escuchar, en el silencio de la noche, un leve sonido muy característico, agudo, y metálico, como de una campanilla.

Era el sonido de la bicicleta, a las 2 de la mañana, sonó algunas 8 veces en el transcurso de una hora. Yo sabía que no había nadie en el patio, que mi sobrina ya se había ido a su casa y era imposible que algun ser, al menos vivo, estuviera tocando el timbre de la bicicleta en el patio.

Sudor frío, estupor, pensar que de pronto la frágil mosquitera que cubre la ventana y me separa del patio pudiera romperse y permitir que alguien, o algo, entrara a la habitación. Bendita hora para comprobar la teoría de la relatividad de Einstein, pues lo que fue solo una hora se me hizo una eternidad de varios días.

Por fin el sueño hace mella en mi, y caigo en un profundo sueño. El sonido se fue, al menos por una noche más...

2 comentarios:

  1. Que mortal... Hace algunos años que me fui a vivir a mi casa, en el fraccionamiento aun había algunas casas solas y por las noches escuchaba lo que yo catalogue como un gato encerrado jaja, este extraño sonido por momentos parecían llantos de un bebe y algunas veces hasta podría jurar que escuchaba al gato en mi casa pero nunca lo encontré, con el pasar del tiempo y que se fueron ocupando las casas se dejo de escuchar ahora solo se escucha a lo lejos los sonidos de trenes.

    Saludos Drago.

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  2. Muy bonita tu casa Rotsen. Quien sabe que pasará. A veces digo que no creo en eso, pero me da miedo que se me aparezcan cosas por no creer y mejor si creo jajaja XD

    Que bueno que ya pasó, saludos amigo y por aqui andamos de nuevo, con nuevas historias :D

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